mayo 2025

La colaboración entre agentes: clave para una logística innovadora, eficiente y sostenible

26/05/2025

Según datos del Observatorio del Transporte y la Logística en España (OTLE), el sector logístico representa más del 6% del PIB nacional y emplea a cerca de un millón de personas de forma directa.

Su papel como engranaje esencial para la economía obliga a los distintos actores implicados —empresas, administraciones públicas, startups, clústeres y centros de innovación— a avanzar hacia modelos colaborativos que permitan hacer frente a los retos estructurales del sistema y facilitar la implantación de tecnologías emergentes.

 

Entornos colaborativos para impulsar la innovación logística

La cadena de suministro ha evolucionado desde modelos tradicionales fragmentados hacia estructuras más interconectadas. Esta transformación ha puesto de manifiesto que la innovación no puede desarrollarse de forma aislada. Para que las soluciones tecnológicas sean escalables y eficaces, es necesario un entorno en el que la información fluya entre todos los eslabones de la cadena. En este contexto, los clústeres tecnológicos y las plataformas sectoriales actúan como catalizadores de la inteligencia colectiva.

Uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector es la integración efectiva de soluciones digitales que mejoren la eficiencia, la sostenibilidad y la resiliencia de las operaciones. Para ello, resulta imprescindible articular espacios donde se promueva la cooperación entre grandes empresas, pymes, startups tecnológicos y entidades públicas. Estas alianzas permiten identificar necesidades reales, validar soluciones en entornos operativos y acelerar su implantación en el tejido industrial.

La colaboración público-privada adquiere aquí una especial relevancia. Las administraciones, además de su papel normativo y financiero, ejercen como impulsoras de proyectos de innovación aplicada mediante programas de apoyo a consorcios y convocatorias competitivas. Estas iniciativas permiten desarrollar prototipos, realizar pruebas piloto y escalar resultados que puedan transferirse al mercado.

 

Aplicación práctica: plataformas digitales y automatización

El trabajo en red se consolida como una estrategia estructural. Plataformas como el Centro de Innovación para la Logística y el Transporte de Mercancías (CITET) promueven esta visión integradora mediante el impulso de proyectos colaborativos con participación multisectorial. En ellos confluyen operadores logísticos, desarrolladores tecnológicos, organismos de investigación y asociaciones empresariales, que comparten conocimiento y datos para generar soluciones aplicadas a la realidad del transporte de mercancías.

Un ejemplo de esta dinámica se encuentra en el proyecto PLAGEDILOG (Plataforma de Gemelos Digitales Intralogísticos), centrado en la virtualización de entornos físicos para la mejora de la intralogística. Esta iniciativa ha permitido modelar diferentes escenarios de trabajo en almacenes y centros de distribución, así como integrar formación preventiva mediante simulación avanzada con realidad virtual.

 

El papel de la inteligencia colectiva y la divulgación técnica

Además, los entornos de innovación abierta están impulsando el papel de las startups en la configuración de nuevas soluciones. La flexibilidad de estos actores, unida al conocimiento técnico de los grandes operadores y al acompañamiento institucional, facilita el desarrollo de tecnologías emergentes como los sistemas de trazabilidad avanzada, los gemelos digitales o los algoritmos de optimización de rutas. La convergencia de estos elementos está sentando las bases de la logística 4.0.

La comunicación y divulgacón técnica desempeñan también un papel central en este ecosistema. Dar visibilidad a los avances tecnológicos, compartir resultados y metodologías, y generar espacios de discusión permite replicar buenas prácticas y reducir la curva de adopción tecnológica. La transferencia de conocimiento incluye la creación de documentación técnica compartida, webinars formativos, white papers sectoriales y pruebas de concepto en entornos reales. Todo ello contribuye a acelerar la madurez de las soluciones y a aumentar su impacto.

 

Condiciones para una innovación escalable y sostenible

La experiencia acumulada en proyectos de digitalización y automatización demuestra que la fragmentación de iniciativas y la falta de interoperabilidad limitan el aprovechamiento de las soluciones tecnológicas. Por ello, la estructuración de consorcios equilibrados, la estandarización de procesos y la definición de indicadores comunes de evaluación son elementos clave para garantizar la eficacia de las iniciativas colaborativas.

En paralelo, la orientación hacia modelos logísticos más sostenibles exige también una cooperación entre agentes para repensar el diseño de rutas, reducir emisiones y promover el uso de tecnologías limpias. El desarrollo de herramientas de medición de huella de carbono, el impulso de la logística urbana sostenible o la integración del vehículo eléctrico en flotas de última milla son campos en los que la colaboración intersectorial se revela imprescindible.

En conclusión, el avance de la logística y el transporte de mercancías hacia modelos más eficientes, seguros y sostenibles depende en gran medida de la capacidad del ecosistema para trabajar de forma conjunta. La innovación no se genera de manera aislada: requiere espacios de cooperación estructurada, plataformas técnicas que faciliten la transferencia de conocimiento, y mecanismos de comunicación que permitan escalar las soluciones validadas. En este entorno, el papel de los clústeres tecnológicos y centros de innovación es fundamental para articular respuestas comunes a retos compartidos. 

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