La evolución de la última milla y su impacto en la cadena de suministro
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La última milla, aunque puede parecer una parte menor del proceso logístico, en realidad es el componente que está ganando mayor relevancia debido al auge del eCommerce y las crecientes expectativas de los consumidores por recibir productos de forma más rápida y conveniente. Sin embargo, este último tramo también representa uno de los mayores desafíos para las ciudades: congestión, contaminación y costes operativos elevados.
10/02/2026
El reto oculto en la logística urbana
A medida que el comercio electrónico sigue creciendo, la demanda de entregas más rápidas y flexibles se ha disparado. De hecho, las entregas de última milla ya representan un 40% de los costes logísticos totales y son responsables de una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte. Este escenario, descrito en el Manifiesto de la Logística Urbana, también es el causante de gran parte de la congestión y contaminación en las ciudades, por lo que abordar estos problemas es esencial para el futuro de la logística.
Pero más allá de los costes y el impacto ambiental, la última milla también enfrenta grandes retos operativos. Las ciudades, especialmente las más grandes y densamente pobladas, tienen un espacio limitado y una infraestructura urbana que no siempre está diseñada para manejar la creciente demanda de entregas. La congestión del tráfico, el uso ineficiente del espacio público y la falta de horarios flexibles para las entregas son algunos de los problemas que afectan la eficiencia de la última milla.
Soluciones innovadoras para la última milla
Microhubs urbanos: un modelo emergente que busca descentralizar las operaciones de distribución mediante la creación de pequeños centros de distribución dentro de la ciudad. Estos microhubs permiten reducir la distancia de entrega, disminuir la congestión del tráfico y optimizar el uso del espacio urbano. Además, favorecen el uso de vehículos eléctricos, bicicletas de carga y drones, lo que contribuye a la reducción de la huella de carbono.
Vehículos autónomos y drones: la incorporación de vehículos autónomos y drones está ganando fuerza como una solución para hacer más eficientes las entregas de última milla. Los drones, en particular, todavía son una opción poco usada, pero son ideales para entregas rápidas en áreas urbanas densamente pobladas, ya que no se ven afectados por el tráfico y pueden realizar entregas de forma directa y rápida. Por su parte, los vehículos autónomos pueden operar durante otros momentos que no sean horas punta, lo que ayuda a evitar la congestión.
Plataformas tecnológicas y big data: la digitalización es otro aspecto clave. El uso de plataformas de gestión de última milla basadas en big data e IA permite optimizar rutas, predecir la demanda y gestionar la asignación de vehículos y recursos. Esto mejora la eficiencia operativa y reduce los tiempos de entrega, además de facilitar el seguimiento en tiempo real de los paquetes.
Entrega flexible y en horarios reducidos: la flexibilidad horaria es otra medida que está ganando terreno. La idea es permitir que los consumidores elijan ventanas de entrega más convenientes, lo que no solo mejora la satisfacción del cliente, sino que también permite a los operadores logísticos planificar mejor sus rutas y recursos.
Sostenibilidad y la última milla: Un cambio de mentalidad necesario
A medida que las ciudades buscan cumplir con los objetivos medioambientales y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la sostenibilidad en la última milla se ha convertido en un tema crucial. La adopción de tecnologías limpias, como los vehículos eléctricos y las bici-cargadoras, junto con la creación de zonas de bajas emisiones, está contribuyendo a mitigar el impacto ambiental de las operaciones de distribución.
Sin embargo, la sostenibilidad no solo se refiere al uso de tecnologías limpias, sino también a la optimización de recursos. El uso de datos compartidos, la gestión eficiente de las rutas y la reutilización del espacio urbano son factores clave para reducir el impacto de las entregas de última milla. Además, la concienciación ciudadana sobre el impacto de sus hábitos de compra es fundamental para lograr una logística más sostenible.
Hacia un modelo de última milla más coordinado y previsible
Más allá de la innovación tecnológica o de la electrificación de las flotas, uno de los grandes retos de la última milla será avanzar hacia un modelo más coordinado, planificado y previsible.
En este sentido, tanto el Manifiesto de la Logística Urbana como la Guía DUM ponen de manifiesto la necesidad de construir marcos de colaboración estables entre administraciones públicas, operadores logísticos, empresas cargadoras y proveedores tecnológicos. La última milla requiere decisiones compartidas en aspectos como la gestión del espacio urbano, la regulación de horarios de reparto, la implantación de nuevas infraestructuras o el intercambio de información operativa.
La capacidad de anticipar flujos de mercancías, planificar necesidades logísticas y coordinar actuaciones entre distintos actores será clave para reducir ineficiencias estructurales. En este escenario, el dato se convierte en un habilitador fundamental, no solo para optimizar rutas o mejorar la trazabilidad, sino para facilitar una gestión más estratégica de la logística urbana.
Asimismo, el desarrollo de proyectos piloto, espacios de prueba y modelos de gobernanza colaborativa permitirá testar soluciones de forma progresiva, evitando impactos negativos sobre la movilidad o la actividad económica. La última milla deja de ser únicamente un desafío operativo para convertirse en un vector de transformación urbana, donde competitividad, sostenibilidad y calidad de vida deben avanzar de forma equilibrada.