abril 2026

Eficiencia, seguridad y trazabilidad en la última milla

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Eficiencia, seguridad y trazabilidad en la última milla

29/04/2026

La creciente urbanización y la transformación de los hábitos de consumo están planteando nuevos desafíos para la gestión de las ciudades. En este contexto, la logística urbana se ha convertido en un elemento clave dentro de los planeamientos urbanos, ya que garantiza el abastecimiento de comercios, empresas y ciudadanos, al tiempo que impacta directamente en la movilidad, el uso del espacio público y la sostenibilidad.

La distribución urbana de mercancías presenta además una gran diversidad de situaciones. Conviven diferentes cadenas de distribución, cada una con necesidades operativas específicas, distintos tipos de mercancía y diferentes pesos y volúmenes de carga. A esta complejidad se suma el cambio en los hábitos de consumo, especialmente impulsado por el crecimiento del comercio electrónico y la creciente demanda de entregas rápidas, lo que incrementa el número de operaciones de reparto dentro de las ciudades.

Ante este escenario, resulta imprescindible avanzar hacia modelos logísticos más eficientes y coordinados, basados en la colaboración entre todos los actores implicados —operadores logísticos, administraciones públicas, empresas y consumidores— y orientados a lograr un equilibrio entre eficiencia económica, sostenibilidad ambiental y calidad de vida de los ciudadanos. Por ello, en la construcción de una logística urbana más sostenible e inteligente necesitamos tener en cuenta la eficiencia, seguridad y trazabilidad.

Eficiencia: optimizar operaciones a partir del conocimiento

La eficiencia en la última milla no consiste únicamente en reducir costes, sino que implica optimizar recursos, mejorar la planificación operativa y garantizar que las mercancías lleguen al destino correcto en el momento adecuado.

Para lograrlo, el primer paso es generar conocimiento sobre cómo funciona realmente la logística urbana. La distribución de mercancías en las ciudades es un sistema complejo en el que intervienen múltiples actores, infraestructuras y variables operativas. Sin embargo, en muchos casos las decisiones se toman con información incompleta o fragmentada.

Por ello, la eficiencia comienza con la disponibilidad y el tratamiento adecuado de los datos. Conocer los flujos logísticos, las cadenas de distribución, los patrones de demanda, los horarios de distribución, las zonas de mayor congestión, los puntos críticos de la operación o el peso y volumen de las mercancías permite comprender cómo se mueve la mercancía dentro de la ciudad y cómo interactúan los distintos actores de la cadena logística. Este conocimiento es clave para identificar ineficiencias, detectar oportunidades de mejora y diseñar soluciones que optimicen esta distribución.

Una vez tenemos los datos necesarios podemos pasar a la fase de planificar de forma más inteligente las operaciones logísticas. A partir de esta información es posible diseñar rutas más eficientes, anticipar incidencias, equilibrar la demanda o mejorar la utilización de los recursos disponibles.

Este conocimiento también permite desarrollar soluciones tecnológicas más ajustadas a la realidad operativa. Plataformas de gestión logística, herramientas de planificación de rutas, sistemas de monitorización o modelos predictivos solo pueden aportar valor cuando se apoyan en información fiable y bien interpretada. Asimismo, el análisis de los datos resulta clave para orientar decisiones estratégicas que afectan al conjunto del sistema logístico.

Las administraciones públicas también pueden beneficiarse de este conocimiento. Contar con información precisa sobre los flujos logísticos permite diseñar normativas más adecuadas, políticas de movilidad más eficaces y una planificación urbana que tenga en cuenta las necesidades reales de todos los actores de la cadena.

Seguridad: garantizar operaciones fiables en entornos urbanos complejos

En las ciudades confluyen múltiples actores, infraestructuras y actividades que hacen uso del mismo espacio público. Vehículos de reparto, transporte público, automóviles privados, bicicletas y peatones comparten las mismas vías, lo que convierte la distribución urbana de mercancías en una actividad que debe evitar las incidencias y garantizar la fiabilidad de las operaciones.

Garantizar la seguridad en este contexto implica, en primer lugar, adaptar las operaciones logísticas a la realidad del entorno urbano y viceversa. Y, por otro lado, innovar cocreando soluciones tecnológicas que sirvan de herramientas para mejorar la coordinación de las operaciones, anticipar posibles incidencias y facilitar una mayor visibilidad sobre lo que ocurre durante el proceso de distribución. Esto contribuye a que las operaciones sean más predecibles, organizadas y seguras.

Trazabilidad: un lenguaje común para la logística

Si la eficiencia permite optimizar las operaciones y la seguridad garantiza que estas se desarrollen en condiciones adecuadas, la trazabilidad aporta visibilidad y transparencia a toda la cadena logística.

La trazabilidad permite conocer en todo momento dónde se encuentra una mercancía, qué procesos ha atravesado y cuál es su estado desde el destino hasta su origen. Esta visibilidad es esencial para mejorar la gestión operativa, reducir incidencias y ofrecer un servicio más fiable a los clientes.

Sin embargo, uno de los grandes desafíos de la logística actual es que la cadena de suministro está formada por múltiples actores que utilizan sistemas de información diferentes. Fabricantes, operadores logísticos, transportistas, distribuidores o plataformas tecnológicas manejan datos y formatos propios, lo que dificulta el intercambio de información.

Esta falta de estandarización limita la trazabilidad integral. Para que la información fluya de forma eficaz entre los distintos actores es necesario contar con un lenguaje común que permita interpretar de forma uniforme los eventos.

En este contexto surge Standtrack, una startup impulsada por CITET y orientada a estandarizar la forma en que se registran y comunican los eventos logísticos a lo largo de la cadena de suministro. Su objetivo es registrar, a través de un código de identificación única de bultos, la trazabilidad completa de estos y servir como backup de los sistemas de cada actor que interviene en la cadena.

La adopción de un lenguaje común como el que propone Standtrack facilita la interoperabilidad entre sistemas, mejora la calidad de los datos, fomenta la colaboración y permite construir una trazabilidad mucho más fiable.

En el escenario actual, eficiencia, seguridad y trazabilidad no son conceptos independientes, sino elementos interrelacionados que permiten construir una logística más inteligente, resiliente y preparada para los desafíos presentes y futuros.

 

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